SOLO ESCRIBO LO QUE HAY, CON DATOS DE LO QUE HAY Y CÓMO SE EXPRESAN LOS QUE CITO. NO ENTIENDO PUES LA CENSURA.
1.- “Se nombra ministra de Defensa a quien encabezaba una manifestación a favor de “Rubianes somos todos”, aquel que dijo “Me cago en la pu ta España”. Alguien que cobra y figura, pero no siente. Manda, pero no es responsable”.
2.- Nos implicamos en Afganistán, como pioneros en nuestros compromisos internacionales, mientras el presidente no se levanta al paso de la bandera de una nación, lo más sagrado para los militares de allí y de aquí”.
3.- “Se retira la estatua del fundador de la Legión. Somos muchos, Legión (civiles y militares), los que compartimos ese espíritu y ese estilo de vida que sintetiza el de todo soldado: la épica y la estética de la milicia.
4.- Se ocultan fondos museísticos de un museo falsificado que responde a criterios ideológicos y no históricos, El Alcázar de Toledo, y se retiran los modelos de educación para el servicio y el sacrificio, los héroes Laureados”
5.- “Se duda de España como Nación y se juega a concesiones independentistas mientras los soldados juran o prometen a España, ante su Bandera (sic), derramar hasta la última gota de su sangre en defensa de España y de su integridad territorial”.
Esto es lo que en La Gaceta (de Intereconomía) el colectivo El Centinela, un colectivo anónimo de militares, publica esta semana en un articulo al que pomposamente titulan “Zapatero, los ejércitos y España”.
No es de inminente peligro, pero si es preocupante, tanto mas cuanto que el precedente, el colectivo Almendros, publicaba cosas parecidas de Suárez allá por 1981 en El Alcázar, antepasado ideológico de esta Gaceta de Intereconomía. Y el colectivo Almendros fue el caldo de cultivo del 23-F, no lo olvidemos.
Y para rematar la jugada, el recuadro diario de portada que el director de ese periodico, Carlos Dávila, ha escrito en coincidencia con el manifiesto de El Centinela, se titula, nada mas y nada menos “En el día de hoy”, cinco palabras de trágico recuerdo para la democracia española.
Malo, muy malo que un periódico empiece a jugar a soldadito español.

